Entre la Puerta de Mar y la Puerta de Tierra: Campeche colonial

 


Hace un tiempo tuvimos la buena idea de escoger a Campeche como nuestro destino vacacional. Una de las ciudades más interesantes del sureste, con un centro histórico que tiene una declaratoria de Patrimonio Cultural de la Humanidad, concedido por la UNESCO, el cual sus habitantes y autoridades llevan con mucho orgullo y, que además se siente en la actitud que tienen hacia los visitantes y, las ganas de mostrar y compartir su ciudad.


Caminar por las calles de Campeche, limpias, bien trazadas y con unas magníficas aceras hechas para disfrutar la caminata es una agradable experiencia, así como visitar sus sencillos templos coloniales, en donde se nota la mano de sus constructores, los austeros frailes franciscanos.
  
San Francisco y San Francisquito, así como los templos que se encuentran extramuros, y San Roque y los parques, y su parque principal con las arcadas alrededor, y su kiosco, en donde funciona una agradable cafetería, y la Casa No. 6, con sus muebles coloniales y la mejor librería, acogedora, pequeña, pero bien surtida, sobre todo cuando uno está ávido de conseguir buenos libros. 


Todo eso se encierra entre las puertas que guardaban antiguamente la ciudad. Mar y Tierra, en esta última, se presenta un espectáculo de luz y sonido todas las noches, que vale la pena admirar. Y el paseo en el antiguo vagón, en donde nos tocó un guía, excepcional, Gabriel, que se siente que ama a su ciudad y que disfruta de lo que hace.

Una de las cosas que encanta de Campeche es la simpatía y amabilidad de su gente, sin distingos de clases ni profesiones, aunque es justo decir que son los taxistas campechanos los más amables que he conocido, enamorados de su ciudad y orgullosos de poder mostrarla, además de estar siempre dispuestos a colaborar con los turistas.

El centro histórico es un lugar para vivirlo, en donde todos los fines de semana hay música y danza y bingo y bazar y venta de artesanía típica a muy buenos precios, sobre todo si vas de Ciudad del Carmen, en donde existen los precios más altos de la región. 

Recomiendo, como prioridad el viaje a Edzná, hay muy buenas agencias con las que se puede hacer, me falta por visitar Kalakmul, y algunas cosas más, Campeche no se termina y tiene todavía mucho que mostrar.


Lo mejor de todo: su gente, lo más bonito y cuidado: sus parques y plazas, lo más sabroso: sus playas y su gastronomía. 


Campeche es un sitio amable en donde provoca estar, caminar y vivir.


 

 

 


Comentarios

  1. Me encantó esa visita a Campeche, mi amor usted se ha ganado el título de Auxiliar Cronista de la ciudad, digo auxiliar para no disgustar al propio..!! Felicitaciones, ya me siento adicto a tu blog..!!

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    1. Gracias corazón, me alegro que te guste, seguiremos tratando de complacer a los lectores.

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  2. Campeche, oficialmente San Francisco de Campeche, con sus murallas y plazas coloniales a orillas del golfo de México, declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco en 1999. La Puerta del Mar y la Puerta de Tierra son testigos de la gran fortaleza que en un tiempo defendiera la ciudad.

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  3. Me dieron ganas de ir a Campeche. Gracias por este recuento de viaje.

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